Verba volant scripta manent
"Las palabras vuelan, los escritos quedan"
Buscando título al artículo de hoy topé con esto en la wikipedia:
Verba volant scripta manent es una cita latina que significa "las palabras vuelan, lo escrito queda". Se resalta con ella la fugacidad de las palabras, que las lleva el viento, frente a la permanencia de las cosas escritas. En español se dice: lo escrito, escrito está y las palabras se las lleva el viento. Según el autor Alberto Manguel, en su obra Una historia de la lectura*, "La clásica frase scripta manent, verba volant- que en nuestro tiempo ha pasado a significar "lo escrito permanece, las palabras se las lleva el aire"- antes expresaba precisamente lo contrario; se acuñó en alabanza de la palabra dicha en voz alta, que tiene alas y puede volar, en comparación con la silenciosa palabra sobre la página, que está inmóvil, muerta".
*Pág.99, 1ª edición, Random House Mondadori, Barcelona 2005.
Me interesa destacar el significado que tenía en el mundo antiguo. Sí, este es un artículo que va a versar sobre etimología, una materia que me entretiene mucho. Fue el Prof. Maurizio Manzini, catedrático de Filosofía del Derecho en la Università degli Studi di Trento, quien despertó mi interés por ella cuando realizaba mi Erasmus en Italia. Ah, una cosa. Me gustaría dejar claro que soy un mero aficionado a estos temas, nunca he estudiado nada al respecto, sólo leído. Quizá por ello me guste.
En la antigüedad las palabras se las consideraba con vida propia, y no meras etiquetas de su significado. He ahí el sentido del "volant" del título de este artículo. El significado de las palabras variaba y se transformaba, pero ellas vivían y fluían por otros ríos evolutivos. Los griegos creían que las primeras palabras que usó el hombre eran imitaciones sonoras de la realidad. Estudiaban su evolución a través de la etimología para llegar a esas palabras primitivas, puras onomatopeyas según ellos de la realidad.
Pero mi interés por la etimología es otro. Mi Prof. Manzini decía: "il linguaggio è il cassetto dove abita il ci dell'essere". En castellano es intraducible, pero en inglés sería "Language is where the there of to be lives". Y en catalán "el llenguatge és on habita l'hi d'haver". Esserci (c'è, ci sono), to be there (there is, there are), haver-hi (hi ha). En castellano sólo tenemos Haber (hay), carecemos de un ci, there o hi que lo acompañe. Ese ci, there o hi es indica la posición espacio-temporal (ahí, allí) en que se situa lo que decimos que hay. Quiero creer que la -y de hay es un vestigio indicando que en el pasado si había algo que indicase posición espacio-temporal ¿Que quería decir Manzini con esto? Que el lenguaje divide la realidad en pedacitos a los que enjaula con la etiqueta de una palabra. Y dicho etiquetado, naturalmente, viene determinado por el lugar y tiempo en que se produce. Es decir, por la cultura. Pensamos haciendo uso del lenguaje, y éste se halla prefijado por un orden social, moral y cultural del que cuesta mucho escapar a fin de ser libres. El lenguaje es imprescindible para comunicarnos, pero ello no quita que a la vez sea nuestra prisión. Ya a principios del siglo XX muchos filosófos apuntaban al lenguaje como el culpable de la mayoría de preguntas filosóficas.
Pues bien, yo aquí quería aprovechar para poner algunos ejemplos de vocablos, verbos y relación etimológica de palabras en diversas lenguas, pues me parece un terreno muy interesante. Aspiro a disponer de las palabras como piezas alterables y moldeables en su construcción interna, y no como meras piedras que colocamos con un determinado orden para crear oraciones con sentido. Yo experimento con el lenguaje, dispongo de él. No me gusta que se rían cuando digo "abrible" y aleguen que no existe. Claro que existe, insensatos. O que me corrijan diciendo que no es "oible", sino "audible".
- Decepcionar: yo lo considero un incesto verbal. Se trata de un verbo formado a raíz del participio pasado de otro verbo predecesor con el mismo significado. Decepcionar viene de decepción, y éste del latín deceptionis, deceptio, y en última instancia deceptus. Deceptus era el participio pasado de decipere, que significa lo mismo que decepcionar. De hecho en el diccionario seguimos teniendo el verbo decibir, que sería la evolución correcta de decipere, si bien se halla en desuso. En catalán tenemos decebre. En mi gramática personal el verbo correcto es decibir y no decepcionar. Invitaría al lector a secundarme. Decepcionar es como decir recepcionar, concepcionar o comparacionar en lugar de recibir, concebir o comparar. ¡Purifiquemos la lengua! Queda cursi, sí.
- Latinismos sensatamente romanizables: tiene relación con el oíble/audible al que me refería más arriba. ¿Por qué pluviómetro y no lluviómetro? Detesto que cuando voy por la calle me vengan múltiples ejemplos a la cabeza, y ahora no sea capaz de escribir ningún otro ejemplo. Pero haberlos los hay.
- Concordia: siempre me encantó esta palabra. Más desde que conozco su etimología. Concordar, acordar, recordar, incordiar, discordia... ambas proceden de cordis, genitivo del latín cor, corazón. Estar concorde sería "estar de corazón" con la voluntad o parecer de otro. ¿Y qué tiene que ver recordar con el corazón? Pues que los antiguos situaban el centro de la memoria en el corazón, no en el cerebro. ¿E incordiar? Esta es curiosa. Viene de un latín tardío derivado de antecordium -delante del corazón-, que era un tumor en el pecho de un caballo.
- Pepino: hace un mes estaba cenando y le pregunté a mi hermano pequeño cómo era pepino en valenciano, pues yo no lo sabía. Él tampoco. Abandoné un momento la mesa y fui a buscarlo en el mítico Vocabulari azul y blanco castellà-valencià. Cogombre. Me parecía ridículo, me reí (ridículo, evidentemente, viene de reír, ridere en latín). Luego se lo puse en el messenger a una amiga e hice muestra de mi burla por su lengua materna. Ella se sintió ofendida. Busqué la etimología de cogombre, y me sentí un imbécil. Yo que amo la etimología, ¿cómo pude dejarme reír por la grafía de esa palabra a primeras? Cogombre en valenciano/catalán, cocombre en francés y cucumber en inglés. Las tres provienen del latín cucumis. Pepino por contra es el diminutivo de pepo, que en latín significa melón. Sí, pepino significa melón pequeño. Para colmo melón es un aumentativo derivado de manzana en latín. ¡Menudo culebrón etimológico! Aunque sí, todos sabemos que el pepino y el melón son primos, pertenecen a la familia de las cucurbitáceas: cucumis melo (melón), cucumis salliva (pepino).
- Phrasal verbs latinos: ¿a quién no le ha dado ganas de abandonar el inglés al tropezarse con los phrasal verbs? Pues no hay que ser tan quejicas. Nuestros ancestros romanos pasaron hace milenios por el mismo proceso en su latín que ahora siguen los anglófonos. Put on, put in, put off, put under, put out... Pero también poner (puesto, posición), aponer (aposición), anteponer, deponer, disponer, suponer, imponer, oponer, proponer, reponer, componer, trasponer (traspuso el sol, dicen en mi pueblo, ponerse atrás)... Vayamos a más: tener, atener (atenerse a las circunstancias), abstener (abstención), detener, sostener (sostén), contener, obtener, retener. Y todavía más: portar (en origen llevar al interior de una ciudad pasando por el pórtico de sus murallas), aportar, deportar, soportar, importar, oportuno (o + portunus, portunus de portus, puerto, significaba "cómodo para el pasaje"), comportar, reportar, transportar (llevar atrás). Estos aún son fáciles de ver. Pero vayamos con otra rastra más difícil: distancia, sustancia, constancia e instancia. ¿De qué verbo vienen? Del mismo que estancia, estar: di-star (estar x de lejos), sub-star (estar bajo ~), con-star (estar "quieto", "firme"), in-star (estar encima, en este caso). ¿Y ausencia? Igual que esencia, ¡de ser! En valenciano es más fácil de ver: absència, ab-essentia (lit. no ser, "no hi és"); ser/ésser de essere. Y así con toda la inmensidad de verbos que tenemos, que en verdad no son tantos.
- Preposiciones sobrantes: "puso el cubo delante de la puerta". ¿Por qué no "puso el cubo ante la puerta"? A mi modo de ver queda más puro, lo que además le otorga mayor elegancia. Nuevamente digo, por cutre que pueda sonar, ¡purifiquemos el lenguaje!
- Tras, ante: hace tiempo leí que los aymaras conciben el tiempo en sentido contrario a nosotros. Ellos sitúan físicamente el pasado delante (al frente), y el futuro detrás (a sus espaldas). Y ello tiene relación con la actitud que adoptan de cara a la vida: no les importa esperar medio día un autobús, ni viven con el ajetreo de los horarios, esclavizados por un reloj y una agenda. Para ellos lo importante radica en el pasado. Pues bien, resulta que en cierto modo nosotros también representamos el pasado delante, y el futuro detrás. "La reunión se adelantó dos días", "el encuentro se retrasó dos horas". Adelantar una fecha es moverla hacia delante en sentido temporal, pero si representamos ese movimiento físicamente resulta que es mover hacia atrás. E igual pero a la inversa pasa con retrasar o atrasar: lunes ==> miércoles (retrasamos dos días el evento en lo temporal, pero físicamente lo desplazamos hacia delante); lunes <== miércoles (avanzamos en lo temporal dos días, pero físicamente lo desplazamos hacia detrás). Es un poco rayante, ¿verdad? Podríamos concluir que tras y ante, según nos refiramos a su sentido espacial o temporal, pasan a significar justo lo opuesto. Si nos metemos dentro de la línea del tiempo, concibiremos el futuro delante, y el pasado detrás. Pero si miramos la línea del tiempo situándonos fuera de ella, el pasado va antes y el futuro detrás, después. Sí, muy rayante.
Me he agotado, no quiero seguir escribiendo más. No sé cuándo retomaré este asunto ni los anteriores. Mañana, la semana que viene, en 2009 o nunca. Quizá sea esa la mejor manera de llevar este blog adelante, no comprometiéndome mentalmente a llevarlo adelante, precisamente.


Salamanca dijo
En una palabra:
GILIPOLLAS
Ya sabes lo que pienso de tus idas de olla gramaticales. No eres el nuevo salvador de la lengua castellana. Eres solamente un capullo quejica.
No amas la lengua. Eres demasiado cuadriculado para amar una legua, que es algo libre, que fluye (bonita palabra, fluir) que cambia, que se transforma.
No es una puta ley, no es un puñetero documento de Excel, no es algo tangible que siga unas leyes fijas y determinadas.
Retrasado.
De buen rollito:
Salamanca
24 Julio 2008 | 12:49 AM