La Vanguardia / EFE - 08/07/2008
Roma. (EFE).- Los ministerios italianos de Defensa y Transportes deberán indemnizar con 100.000 euros como resarcimiento por daños a un joven homosexual al que se suspendió temporalmente su carné de conducir cuando se presentó al Ejército por "transtorno de la identidad sexual".
Así lo decidió un Tribunal de la ciudad de Catania (isla de Sicilia) en el caso de un joven de 26 años, quien en la visita médica para presentarse al Ejército declaró ser homosexual y se inició el proceso para suspender el carné de conducir por "trastorno de la identidad sexual", informaron hoy medios locales.
El hospital militar en el que Daniele Giuffrida se sometió a la revisión médica informó a las autoridades de Tráfico que no requería "los requisitos psicofísicos" y su carné quedó en suspenso a la espera de una revisión de idoneidad.
El joven presentó un recurso ante el Tribunal administrativo regional de Catania que suspendió el procedimiento de Tráfico y señaló que la homosexualidad "no puede considerarse una enfermedad psíquica".
Además, presentó una demanda de resarcimiento por daños a los ministerios de Defensa y Transportes con la que ha logrado que se le indemnice con 100.000 euros y ambos departamentos tendrán que pagar además 10.000 euros de costas.
Según la sentencia, el comportamiento de las dos administraciones comportaba una discriminación sexual y estaba "en evidente desprecio de los principios constitucionales".
Además, se "ha ofendido gravemente y ultrajado la personalidad" del Giuffrida en "uno de sus aspectos más sensibles e inducido en el mismo un grave sentimiento de desconfianza frente al Estado, percibido como vejatorio en el expresar y realizar su personalidad en el mundo externo".
El joven consideró que la sentencia es "un paso adelante para los derechos civiles" y dijo que pensaba que lo que le ha sucedió "no podrá pasar más".
Italia es un país asquerosamente atrasado por cuanto a mentalidad social se refiere. Basta echar un vistazo al formato de sus programas de televisión para deducir que siguen anclados en el siglo XX. Se respira en sus élites académicas y profesionales un aire rancio a clasicismo. Llamar meramente Signore a quien es Dottore es una ofensa. Que un alumno universitario pretenda dirigirse a un profesor fuera del aula y del horario de tutorías -pongamos por caso en mitad del pasillo de la Facultad- es cuanto menos osado. Mejor dirigirte antes a su asistente.
No hablaremos de la influencia ejercida por el Vaticano, y menos aún de la clase política. Ya dedicaremos artículos específicos a ello. Sólo diré que cuando empecé a conocer con cierta profundidad el escenario político italiano, me sentí ciertamente afortunado de la clase política española.
Hasta 1974 el testimonio de una mujer italiana casada no era válido en juicio; no fue hasta esa fecha que se suprimió la familia patriarcal y se garantizó la plena igualdad jurídica de los cónyuges a todos los efectos civiles. Y hasta 1978 no les llegaría el divorcio. Estamos hablando de un país con una constitución democrática que rige desde 1948. En España no la tuvimos hasta 1978. Sin embargo, la igualdad jurídica de los cónyuges nos llegó en mayo de 1975 (reforma anterior a la muerte de Franco, y tan sólo un año después de Italia), y el divorcio en 1981 (tres añitos más tarde que en el país de la pizza). ¿Qué significa esto? Que no es necesario haber vivido 36 años de dictadura nacionalcatolicista para tener una mentalidad social atrasada. En Italia bien que la tienen, a pesar de llevar tanto tiempo en democracia.

** encuentro super absurdo que sigan habiendo racismo hacia personas de diferente....sexualidad..creo que fue un atropello lo que hiseron y lo de la indernizacion es lo minimo que pudieron hacer....**
** bye...**