En la Villa y Corte
Un poco más al sudeste, para ser exactos. Sí, aquí estamos, en la capital del Reino de las Españas. Llegué ayer, y mañana empiezo las clases en Alcalá de Henares. Viviré solo hasta que no venga Giovanni el jueves, jo. No obstante ello, con la compañía de Dani he tenido la tarde de ayer y mañana de hoy entretenidas. En fin, no es que me apetezca ahora escribir mucho, pero lo intentaremos. Voy a explicaros por qué decidí mudarme a Madrid a acabar la carrera:
Hace años que medio tomé la decisión -al menos provisional, mientras no se me ocurriera o presentara algo que me interesara mucho en el camino- de prepararme las oposiciones a la Carrera Diplomática, tras finalizar la carrera. Hará cuestión de dos años descubrí que el Ministerio de Asuntos Exteriores, en colaboración con diversas universidades, ponía en marcha el Máster Interuniversitario de Diplomacia y Relaciones Exteriores. ¿Para qué? España es uno de los pocos países del mundo desarrollado (puede que el único, pero no me apetece comprobarlo) que no tiene la carrera de Relaciones Internacionales, y este máster supone preparar en cierto modo a los futuros opositores a la Carrera Diplomática -se dan dos tercios del temario de las oposiciones-, así como a alumnos extranjeros que estén interesados.
El primer año se realiza en la Escuela Diplomática; el segundo, dependiendo de las plazas y tus notas durante el primer curso, puedes optar a realizar unas prácticas remuneradas -y muy bien remuneradas- en las oficinas del Ministerio o en consulados o embajadas de España en el mundo. El máster es gratuito. ¿No se paga? No, no se paga. Pero has de realizar una prueba de acceso medio año antes de iniciar el curso, y si te cogen pues entras. No me apetece ahora dar más detalles.
Dicho esto, yo no tenía claro si quería pedir la beca Séneca para irme a estudiar fuera de Castellón en el último curso. Estuve el primer semestre de tercero en Trento, de Erasmus. Y me trastornó. La vuelta fue difícil. Mi capacidad de estudio bajó -más bien la voluntad de estudio- y consiguientemente también mis notas. Más aún, el verano del año pasado yo pensaba en dejarme la carrera y apuntarme a otra cosa que me gustara más: historia, ciencias políticas, antropología... Pero como me quedaban varias asignaturas de tercero, mi primer ciclo de estudios no estaba concluido, y por tanto no podía acceder a ninguna otra licenciatura por pasarela. Intenté aplacar esas inquietudes y proseguir con cuarto curso.
Al acabar cuarto he conseguido volver a la normalidad por cuanto a realización de asignaturas y obtención de créditos se refiere (80 ni más ni menos en este último curso). No sé cómo he sido capaz. Cuerpo y mente se me revelan cuando he de estudiar para un examen. Sencillamente no me da la gana de estudiar estas asignaturas aburridas de Derecho de los últimos cursos de la carrera. Paso los primeros días de estudio leyendo e investigando cosas que no guardan ninguna relación con la carrera, o en todo caso con materias ya dadas años atrás. Sólo cuando quedan poquísimos días para el examen, me pongo en serio. Pero es que ha habido veces que esos "poquísimos días" se han reducido a dos, o incluso a uno y medio. Bárbaro, la verdad. Pero la cuestión es que, unas veces con mucha suerte, y otras sí merecidamente, he logrado concluir lo que me quedaba de tercero, más cuarto curso -a excepción de una asignatura de la que ni siquiera me matriculé-. Teniendo en cuenta que ya tenía una troncal de quinto cursada, así como más optativas, una cosa compensa las otras.
De quedarme un año más en Castellón, me deprimo y me dejo la carrera. Mi vida se limita a unas cuantas vueltas al sol, y quiero experimentar. No, no me refiero a fiestas ni juergas. Hablo de retarme a valerme por mí mismo sin ver un euro de mis padres, a desenvolverme en una capital europea como Madrid, a acabar de madurar en algunas facetas de mi carácter que todavía son un tanto infantiles, y en definitiva decirle al devenir: "¡aquí estoy, llévame!"
También es verdad que si Giovanni -mi amigo canario e inmediato compañero de piso- no se hubiese planteado también acabar la carrera fuera e irnos al mismo sitio, yo no sé si me habría atrevido a venirme solo aquí. No es tanto por miedo, sino por las pocas ganas de empezar completamente solo a construirme, como dice Cristina, otra vida paralela. No obstante Giovanni y yo nos conocemos de hace menos de 20 meses. No es una persona a la que conozca de toda la vida. Es más, la manera en que la conocí es tan... tan... tan... especial. En fin, hoy aquí lo dejo. Otro día más.
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Dani Cossio. dijo
Bueno, pues id haciendo sitio para una sana visita. Los que nos hemos conocido de formas harto curiosas y similares (creo), tendremos que encontrarnos en algún punto central, y qué mejor que Madrid, jejeje.
Ahora, eso de la "capital europea", no sé yo si de España es precisamente Madrid... (bueno, vale, al menos en el Sim City 4 y DS sale una reproducción del Palacio Real).
Por cierto, muy interesante tu historia sobre la carrera... Sinceramente, te veo más en alguna de las otras que has nombrado que en la que estudias, pero desde luego, el master ya pega mejor contigo ;)
Que vaya todo bien por la Villa capitania ;)
26 Septiembre 2008 | 07:29 PM