Ayer estrenaron Sangre de mayo, de José Luis Garci (con la colaboración de Telemadrid y el Ministerio de Cultura). Yo he ido a verla esta tarde a los cines de Príncipe Pío, y ahora toca valorarla.
La ambientación está bien, y la introducción del inicio se agradece. Ahora bien, lo que importa de esta película es el sentimiento patriótico que trata de generar en el público. Quizá funcione con los madrileños, pero conmigo desde luego no.
Se deja caer desde el inicio una atmósfera de ferviente patriotismo frente al presunto invasor francés. El joven protagonista se mantiene un tanto al margen de esa gripe de patriotismo, incluso se llega a pensar en un momento de la película que el resto de gente le vaya a dar la espalda en tanto no muestra voluntad de rebelarse contra los franceses. Se considera un hombre de paz. Pero al final... otro tonto más.
Hablan en la película de "recuperar la independencia", antes incluso de producirse el 2 de mayo. ¿Independencia de qué? Se supone que con la invasión napoleónica, y la ausencia de la familia real, el pueblo español se proclama soberano de sí mismo a través de un proceso constitucional. Y sólo desde entonces podemos hablar de nación política española. ¿Antes? Un rey (borbón el muy cabrón) común a todos los españoles.
Napoleón consigue con su ocupación que el ostracismo y el absolutismo -con sus variopintas manifestaciones- permanezcan en España durante muchas más décadas; Ilustración y revolución serán palabras proscritas. La misma lección de siempre: imponer una idea -por muy buena que ésta sea- a una sociedad que no ha llegado a ella por propia madurez, supone a la larga condenar esa idea al rechazo.
El joven protagonista, que combatió en Trafalgar junto a los franceses y contra los ingleses (salta al siguiente párrafo si no quieres conocer parte del final), acabará al final ejecutado por los propios franceses. "Reyes que siempre nos manejan como quieren", dice.
"España siempre ha sido una tragedia", lamenta un cómico hacia el final de la película. Con esa frase me quedo. Y bueno, es una película hecha por y para Madrid y los madrileños. En definitiva, trata de despertar una identidad madrileña conexa a la española.


Aun se sorprenderán que no la escogieran para representar a TODA ESPAÑA en la carrera a los oscars... Pobre Garci, le traiciona más que el ego (que, si se ha puesto a los servicios de Espe, poco le quedaría), su ideología...
Madrid no necesita que le forjen una historia, una cultura, un sentimiento. Más aún con los sentimientos: o se tienen o no se tienen. O existen o no existen, pero no se intentan emular, recrear o parchear.
Saludos!