Lo que sigue a continuación son varios de mis posts que he publicado hoy en Foros del Partido Popular, en una bella discusión habida entre otro forero y yo. Me parecía interesante copiar aquí mi parte, sobre todo de cara al final. Quien quiera más, que pinche aquí. Lean, lean:
No te vas a librar de más copia-pegas que tengo preparados, pero antes voy a hacerte caso y responder a lo que me pides, que es que te resuma qué veo bueno y cojo yo del nacionalsindicalismo de José Antonio:
1.º Parte de la crítica a la concepción clásica de democracia como juego de intereses entre partidos políticos que miran antes por su supervivencia que por el bien común, y en que el ciudadano se limita a votar una vez cada cuatro años. Dos ejemplos muy contemporáneos de esto, y que creo que ya he comentado en ocasiones anteriores, son:
- CC, PSOE y PP canarios pactan en el Parlamento canario la Reforma del Estatuto de Autonomía de Canarias; llega la propuesta al Congreso de los Diputados; se celebran elecciones autonómicas en 2007; gana el PSOE pero CC y PP pactan; Ferraz como represalia a CC decide boicotear la reforma del Estatuto de Autonomía canario, que queda bloqueado y rechazado; a día de hoy, el PSOE es el partido más centralista en Canarias, que ha dado un giro de 180º: de defender en los últimos años la creación de la policía canaria (en un archipiélago al que los guardia civiles y policías nacionales peninsulares van con desgana y deseando retornar a la península pues están lejos de sus familiares y amigos) a no sólo oponerse a su reciente creación sino boicotear toda financiación desde el Gobierno central; de defender el derecho a la autodeterminación del pueblo saharaui a reconocer públicamente, Zapatero a la cabeza, que los caladeros canario-saharauis son marroquíes.
- De este caso me acuerdo menos en los detalles porque es de hace muchos años, pero en cualquier caso posterior al año 2000: el PSOE del Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz presenta una medida relacionada con las parejas de hecho (en especial las del mismo sexo); el PP no sólo acepta llevar a cabo la medida sino que se implica, la mejora y amplía; el PSOE considera que el PP se ha apropiado de su medida; el PSOE vota en contra, ya sea de lo que presentaron como de lo mejorado por el PP. El interés común pierde.
Esta necesidad de aparentar 'combate' entre las distintas fuerzas políticas, de crear continuamente crispación, de hacer castillos de un granito de arena, de confrontación para llamar la atención al electorado, no beneficia al interés común -llámese municipio, comunidad, pueblo, nación o humanidad-. Dado el volumen del cuerpo electoral, la democracia directa es impensable, y por ello se concibió desde el liberalismo una democracia en la que los partidos políticos sirvieran de 'filtro' al conjunto de voluntades de la ciudadanía. José Antonio pretende -puede fallar en lo que idea, además de que no le dio tiempo en vida a idear la estructura orgánica de un estado nacionalsindicalista- que la democracia sea un ejercicio diario, en el que el ciudadano se implique desde su familia (célula de la sociedad para él), su municipio (política territorial), y su sindicato (en relación con la profesión que realiza: por ejemplo el profesor en la política educativa; el médico en la política sanitaria; etc.).
2.º Su tan famosa y para mí preciosa definición de Nación: Unidad de destino en lo universal. 'una nación no es una lengua, ni una raza, ni un territorio. Es una UNIDAD DE DESTINO EN LO UNIVERSAL'. Sí, esta definición vale para cualquier nación. O diría yo, para la nación humana. Para mí lo importante de este mensaje es el tener Fe en el conjunto, en el Todo. La diferencia entre esta Fe en el Todo y el Totalitarismo es, a mi entender, que el Estado totalitario tiene un líder, ductor o guía, que dicta la política nacional sin oposición, aprovechándose de la estructura de un partido único. Por contra, el 'Estado Total' (al que José Antonio, llevado por la moda de la época, llamó en un principio también 'estado totalitario, para referirse al Todo) es aquel en el cual se realiza cada individuo en su condición de Ser humano: sin que existan grupos organizativos previos que combatan por imponerse el uno al otro (izquierda-derecha; centralismo-nacionalismo; patronal-proletariado; y contemporizo yo añadiendo grandes corporaciones-pequeña y mediana empresa).
Por cierto, decías en una de tus respuestas que el equilibrio entre centralismo y separatismo era necesariamente la descentralización, pero que desconfiabas que José Antonio estuviera a favor de ello. ¡Prejuzgón! Te voy a meter otro copia-pega, lo siento:
En el pensamiento de PRIMO DE RIVERA no estaba la posibilidad de que fuera únicamente la Administración del Estado la que asumiera la responsabilidad de satisfacer todas o la mayor parte de las necesidades generales. Si bien era partidario a ultranza del principio de unidad territorial, no lo era del uniformismo centralista al que nos había llevado, primero, el absolutismo borbónico del siglo XVIII y, después, el liberalismo afrancesado del siglo XIX.
La descentralización es una solución organizatoria que pretende, en primer término, una mayor eficacia en el desempeño de las funciones administrativas, y en segundo lugar, presenta una dimensión de democracia al lograrse con ella que diversos entes, territoriales y sectoriales corporativos, se rigan por los propios administrados interesados en su mejor gestión.
El 19 de enero de 1936, en el discurso pronunciado en el Teatro Norba, de Cáceres, afirmó: '..Que la Administración esté más o menos descentralizada es cuestión de pura técnica, en la que no se cruza ninguna consideración esencial; lo que importa, cuando se quiere conceder a una región facultades descentralizadoras, es comprobar que no hay en ella el menor germen de separatismo'.
Si bien en PRIMO DE RIVERA esta descentralización es administrativa,también puede llegar a ser ésta política y legislativa: '..en la posición que estoy sosteniendo (se refiere a la defensa de la unidad territorial del Estado español) no hay nada que choque de una manera profunda con la idea de una pluralidad legislativa. España es así, ha sido varia, y su variedad no se opuso nunca a su grandeza; pero lo que tenemos que examinar en cada caso, cuando avancemos hacia esta variedad legislativa, es si está bien sentada la base inconfundible de lo que forma la nacionalidad española..'.
Por supuesto, la clave está en qué se entienda por 'la base inconfundible de lo que forma la nacionalidad española'. Ahí tú sabes lo que pienso qué es España. Lo llevo hasta en mi nick (Carolus Íbero). Y ya que estamos, de 'El hombre al que Kipling dijo sí':
Que luego Jordi Pujol admita con reiteración que José Antonio es uno de los pocos españoles del siglo que ha entendido a Cataluña y su problema, no es sorpresa. No termina de explicar Pujol que esa comprensión de la mística catalana, su defensa de la lengua y las costumbres, está encerrada en una crítica devastadora de los nacionalismos sin excepción. Y sin excepción significa incluir a la cabeza el nacionalismo español, execrable particularismo que termina por hacer buenas las palabras de Castelao: son más los separadores que los separatistas. Y peores, añadiría implícitamente José Antonio, que condena sin remilgos a todo aquel que en una mentirosa defensa de España insulte a Cataluña o al País Vasco.
Dijo Pujol en 1997, siendo aún Presidente de la Generalitat catalana:
Mire, sé que la cita es un riesgo, pero uno de los que lo entendió mejor, y en circunstancias muy difíciles, fue José Antonio Primo de Rivera. El 30 de noviembre de 1934, en un debate en el Congreso en el que pedía nada menos que la anulación del Estatuto de Cataluña, afirmó: “Lo digo porque para muchos este problema es una mera simulación; para otros, este problema catalán no es más que un pleito de codicia: la una y la otra son actitudes perfectamente injustas y perfectamente torpes. Cataluña es muchas cosas mucho más profundamente que un pueblo mercantil; Cataluña es un pueblo profundamente sentimental (…) el problema de Cataluña es un problema dificilísimo de sentimientos”. Le sorprenderá que le hable así de José Antonio -termina diciendo Jordi Pujol-, aunque ya sabe usted la consideración que le tenía Azaña, pero es que la cita es muy certera y procede de un anticatalanista.
3.º Su espíritu de Concordia
Tú consideras que esos escritos que te he copiado, y que efectivamente los realizó en la cárcel y no en la playa de Alicante, lo hacía para buscarse la simpatía de la República y que le dejaran salir para que fuera a Burgos y 'parara la rebelión'.
Pues yo qué quieres que te diga, no lo veo en absoluto así. Hubo intentos de negociaciones entre la Falange de José Antonio y la FAI-CNT, por muy rocambolesco que suene. Y ello en un clima tan pre-revolucionario de un lado, y pre-sublevacionario del otro (nada que ver con los peores momentos PP-ERC de años atrás).
Yo creo y quiero creer que él amaba España toda, sin exclusiones culturales, lingüísticas, ideológicas ni personales. Y así interpreto sus palabras.
Decías también que el equilibrio entre clericalismo y anticlericalismo era el Estado laico, pero que, según tú, eso no era esperable de José Antonio porque éste fundamentaba su doctrina en la religión. Creo que no debiera caber ninguna duda de la defensa que el nacionalsindicalismo hace de la separación Estado-Iglesia. Eso es una dimensión distinta que nada tiene que ver con su concepción católica del hombre y la nación -el Amar al prójimo, vaya, o Fraternidad si lo traducimos al ámbito civil, que es el tercer peldaño que aún no hemos alcanzado, después de dos siglos de confrontación por ver si primaba la Libertad o la Igualdad. Quizá debió de ser desde siempre el primero, la Fraternidad-.
[...]
Yo afirmo que una sociedad sin objetivos ni metas a largo plazo está abocada, no ya al fracaso, sino a la extinción. Y por sociedad entiéndase humanidad en última instancia. Y si nosotras y nosotros, personas del mundo, de un país y de una localidad, carecemos de Fe en nuestro conjunto humano, Fe en un fin/sin fin común hacia el cual encaminemos nuestras energías y esfuerzos, mal iremos. José Antonio -y creo que también el fascismo italiano y el nazionalsocialismo alemán, con el ERROR de que estos últimos conferían la toma de decisión de lo que debiera ser el Fin común a una sola persona- entendía que esa realización emergente del colectivo humano debía llevarse a cabo desde el Estado (familia, municipio y sindicato), canalizador de todas las ideas y energías, sin que existan estructuras sociales previas que compitan entre sí por imponerse las unas a las otras. De ahí su definición de Nación como 'Unión de destino en lo Universal'.
Fraternidad y buena fe. Esto de antemano es común en toda ideología concebida sin malicia ni intereses particulares. Ahora bien, toca añadir esa Fe en el conjunto humano. Y desde luego, si de algo carece hoy la sociedad es de esta forma de espiritualidad. Andamos sin rumbo, oyendo escándalos (que si Esperanza Aguirre se fue abandonando la mitad de su comitiva o no), y ello es ante todo palpable en la juventud, el sector de la población más abandonado por esta democracia, desde luego. Peor es en la América Latina pobre, donde las ambiciones de un adolescente no van más allá de tener un móvil, ahorrar su familia para comprar un DVD, tener una pedazo tele de no sé cuántas pulgadas a pesar de vivir en una chabola, y comprarse unas zapatillas y ropa de marca.
En ese sentido, José Antonio lo decía bien clarito: 'El Estado liberal no cree en nada, ni siquiera en sí mismo'. Por Estado liberal se refería José Antonio aquél que propugnaba derechos civiles y libertades públicas sólo ejercibles por personas con determinado nivel adquisitivo (libertad de prensa, de expresión con posibilidades de difusión, de empresa, de fundar una religión, etc.) y que se concibieron pensando no en el colectivo humano como fin, sino sólo para que un grupo -el burgués- pudiera acceder al poder: cambiar los requisitos de linaje, sangre y divinidad por el de la billetera, gracias a esas libertades civiles.
Si antes el poder se basaba en el apellido, en la sangre y en la divinidad, hoy lo es en la billetera, decía. Y por eso hoy toca competir tanto, cosa que antes no tanto, porque por lo menos la mayoría de la población ya descartaba optar a rey, señor feudal u arzobispo. Se puede competir honestamente o atajando (negocio de diamantes, armas, drogas, ahora materias para fabricar ordenadores en el Congo). La riqueza humana, el PIB este, se basa en lo que produce un país, ya sean coches o caramelos. Sin perspectiva alguna de cara al género humano como Todo.
[...]
Y una última cosa, de la que yo estoy convencidísimo: en este siglo XXI volverán a surgir con fuerza 'terceras vías' (que nada tiene que ver con la Tercera Vía cutre de Blair y Schröder a mitad camino entre socialdemocracia y liberalismo), como en el siglo pasado surgieran bajo la denominación histórica de 'fascismos', y yo aparte señalo el nacionalsindicalismo. Corrientes de pensamiento abortadas por sus propios creadores (es como lo que dicen ahora los chavistas, que el mayor obstáculo para el chavismo es el propio Hugo Chávez), y que la historia se ha limitado a enterrar sin hacer distinción entre lo que hicieron malmente esos fascismos, y las razones por las que surgieron y que, repito, volverán a darse en este siglo.

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