Ley hebrea del Retorno, otra aberración más

Es una de las leyes de nacionalidad israelí, por la que ésta se puede conceder a los judíos de cualquier lugar del mundo que deseen establecerse en el Estado de Israel.

Para judíos y sus cónyuges, hijos de judíos y sus cónyuges, y nietos de judíos y sus cónyuges, siempre y cuando el judío en cuestión profese la religión judía y no se haya convertido a otra religión.

Sostienen sus seguidores que hay otras formas de adquirir la nacionalidad israelí para todas las personas (residencia, matrimonio con un israelí...), y que otros países tienen leyes similares, por ejemplo España (en especial, de cara a hijos y nietos de exiliados por el franquismo).

Que existan otras leyes para la obtención de la nacionalidad israelí no quita que esta Ley del Retorno sea discriminatoria, pues va encaminada a los miembros de una confesión en concreto. Y segundo, no es comparable con la española, por la sencilla razón que no se refiere a DESCENDIENTES DE ISRAELÍES, sino que parte de una identidad judía se establece en base a la adscripción a la religión judía.

Es otra pieza más para demostrar que la nación israelí fue una invención, una mutación ideada en el siglo XIX por Theodor Herzl del concepto de pueblo judío.

Sabino Arana, padre del nacionalismo vasco, hizo lo propio también por la misma época, inventando la raíz eusk-. Si algún día Euskadi, o Euskal Herria, o como la quieran llamar, alcanza la independencia, no les quepa la menor duda de que Sabino Arana se convertirá en el "padre de la nación vasca", igual que ocurriera con la figura de Kemal Atatürk (Atatürk, literalmente 'padre de los turcos'), que creó la República Turca sobre la base étnica del pueblo turco.

Beta Israel

Son los más de 100.000 judíos etíopes que el Estado judío de Israel reconoció y trajo consigo entre 1975 y 2008, así como sus descendientes.

Una serie de investigaciones en 1975 demostraron que eran 'descendientes de las tribus perdidas de Israel', y el Gobierno israelí gestionó diversas operaciones para traerlos a Israel de Etiopía y Sudán.

¿Qué ha pasado luego? Se ha hecho latente el choque cultural entre estos judíos africanos y la típica imagen del judío de tradición europea. Conflictos de convivencia, incompatibilidades culturales, distintas percepciones de cómo debe ser la sociedad, brotes de racismo...

¿Es el judío un 'pueblo'? ¿No han bebido durante dos milenios del sustrato cultural de cada territorio en el que se asentaron como para que en los siglos XIX y XX se pretendiera revivir una identidad nacional judía que deseara constituirse en un Estado exclusivamente para ellos?

Conclusión final (quizá inconscientemente demagoga, no sé)

Defender el sionismo quizá suponga que las aspiraciones de los antisemitas de echar a los judíos del resto del mundo hayan en parte prosperado. Al secularizarse el sentimiento judío y nacer el sionismo moderno, se dio a entender que los judíos, como "grupo nacional", no eran franceses, ni italianos, ni alemanes, ni húngaros... sino judíos, israelitas, que deseaban tener un Estado propio, hoy el Estado judío de Israel. Ser sionista quizá suponga aceptar parte de las tesis antisemitas.

Mapas de la ocupación israelí en los Territorios Palestinos