Título: El PSOE en el entramado (I)
Autor: Manuel Arosa
Fecha: 21/2/2009 21:06

EL REAL INSTITUTO DE ASUNTOS INTERNACIONALES Y EL CONSEJO DE RELACIONES EXTERIORES (CFR).

El Instituto de Asuntos Internacionales fue constituido en 1920 como resultado de las conversaciones mantenidas por varios delegados británicos y norteamericanos asistentes a La Conferencia de Paz de 1919, celebrada en París al término de la 1ª Guerra Mundial. Más tarde, en 1926, el Instituto recibía el título de 'Real' en virtud de una Carta de La Corona británica que le encomendaba la tarea de promover y sufragar medios de información sobre cuestiones internacionales, pero de forma que los análisis vertidos en los mismos no fuesen en ningún caso asumidos oficialmente por la institución. La entidad debería financiarse con las aportaciones de sus miembros individuales, con sus propias inversiones y con las donaciones recibidas para labores de investigación. Esta es la versión oficial. Siguiendo los mismos designios, la sección norteamericana se constituía oficialmente en 1921 con el nombre de Council on Foreign Relations (CFR) o Consejo de Relaciones Exteriores. Desde entonces hasta hoy, el CFR ha venido siendo uno de los más eficientes instrumentos del Establishment, que a través de este organismo determina el curso de la vida pública estadounidense en todos los ámbitos, y muy especialmente en el relativo a la política exterior.

Entre las firmas multinacionales y Fundaciones 'filantrópicas' que contribuyen a costear los ingentes gastos de este poderoso club figuran la Carnegie Corporation of New York, IBM World Trade Corporation, General Motors Corporation, Morgan Guaranty Trust Company, Citybank, Chemical Bank, Citicorp, International Minerals and Chemical Corporation, Association of Radio and Television News Analysts, The Ford Fundation, The Rockefeller Fundation, Rockefeller Brothers Fundation, The Andrew Mellon Fundation y The Commonwealth Fundation.

Eso no impide, más bien todo lo contrario, que el CFR sea el organismo donde mejor se ha operado la síntesis fabiana entre el capitalismo y uno de sus hijos bastardos, el marxismo, que de esta forma, una vez ultimada la labor de disolución cultural y espiritual para la que fue diseñado, se reintegra a la matriz burguesa de la que surgió. Dicho de otro modo, el CFR ofrece el más preclaro exponente de la dialéctica hegeliana, y en su seno los dos supuestos antagonistas se funden en la síntesis deseada. Aquí, el internacionalismo 'proletario' de la retórica marxista se transfigura en el cosmopolitismo 'humanista' del capitalismo multinacional; el materialismo marxista se identifica con el materialismo burgués que lo engendró; y el gregarismo social del colectivismo bolchevique se corresponde con el paraíso progresista de las masas uniformizadas pastando en los prados felices del bienestar nihilista y del consumismo material. Por tanto, no es de extrañar que este Club oligárquico patrocinado por el Gran Capital haya servido de tribuna para la difusión de la 'cultura' izquierdista y contado entre sus miembros con innumerables gentlemen filomarxistas. Naturalmente, el CFR no es el único espacio en el que se ha operado la síntesis ideológica señalada, aunque sí el más notorio. Los núcleos iluministas radicados en las Universidades de Oxford y Yale se han mostrado igualmente activos en esa misma labor, si bien dentro del más absoluto hermetismo. Igualmente digna de mención a este respecto es la Universidad de Cambridge.

El órgano oficial del CFR es la revista Foreign Affairs, una publicación trimestral abierta a todas las opiniones 'progresistas' en la que vierten sus análisis los iniciados en los discretos círculos del Poder. Dado su carácter 'abierto', la revista reitera en cada uno de sus números que no asume oficialmente ninguna de las tesis expuestas en ella por sus colaboradores, añadiendo que tan sólo se ofrece como un foro de reflexión en el que confluyan ideas 'divergentes', por estimar que de esa forma se facilita a sus lectores una mejor información adscribiéndose a una sola escuela de pensamiento.

A pesar de esa 'disparidad' de criterios que se observa leyendo las opiniones de individuos de la misma cuerda oligárquica (el Poder es su denominador común) e ideológica (todos ellos participan en lo esencial de una misma mentalidad), resulta sumamente instructivo ojear las páginas de esa publicación. Y es que leyéndola resulta fácil prever el curso que van a seguir ciertos acontecimientos, especialmente cuando las colaboraciones literarias llevan la rúbrica de un capitoste del CFR o de algún iniciado en los círculos más influyentes del Establishment. Así, en el número correspondiente a julio de 1990, uno de los analistas del CFR, Barry Rubin, exponía la necesidad de 'tomar medidas especiales y urgentes para acabar con el poder militar y nuclear de ciertos Estados', indicando a continuación que tales medidas 'debían aplicarse a las ambiciones de Irak'. Unos meses después se desencadenaría la guerra del Golfo Pérsico. No menos ilustrativos fueron los análisis realizados en 1982 sobre la evolución interna de los regímenes marxistas de Polonia y la URSS por William Hyland, editor del Foreign Affairs, ex-analista de la CIA y miembro del Bilderberg Group, de la Comisión Trilateral, de la Pilgrims Society y de la Round Table. Análisis que, cuando menos, pusieron de manifiesto las portentosas dotes 'proféticas' del susodicho Hyland, ya que todas sus previsiones se han ido cumpliendo con asombrosa precisión.

Pero el vehículo idóneo para hacer llegar a la gran masa de la población las opciones decididas en los laboratorios del CFR no es el órgano oficial de éste, de carácter y alcance restringidos, sino los grandes medios de comunicación estadounidenses. Después, los diversos tributarios mediáticos del Sistema esparcidos por las provincias del Imperio se aprestarán a desempeñar su papel habitual de caja de resonancia de las consignas elaboradas en el centro emisor, que es donde se decide qué asuntos deben pudrirse en el silencio y cuáles otros han de convertirse en temas de candente actualidad, marcando asimismo las pautas del modo en que deben tratarse éstos.

Hecha la oportuna introducción sobre los orígenes y razón de ser de este sólido baluarte del poder plutocrático que es el CFR, entremos ya en el apartado de las relaciones mantenidas por la izquierda occidental y su foro más prestigioso, La Internacional Socialista, con éste.

El proyecto de crear una Internacional Socialista se planteó por primera vez en la Conferencia de Claton-on-Sea de 1946, a propuesta de los ministros fabianos del gabinete británico. Dicho proyecto respondía a la doctrina formulada por el CFR para el escenario post-bélico europeo, doctrina que se basó en la conveniencia de crear un frente de contención al comunismo que, al mismo tiempo, no fuera anticomunista. Se trataba, pues, de frenar el expansionismo político y territorial de La URSS, pero sin cercenar la expansión ideológica del marxismo y de las tesis izquierdistas.

La idea esbozada en Claton-on-Sea no tardó en fructificar. Poco después se constituía en Londres el Comité Socialista Internacional, integrado por socialistas alemanes y británicos; y éstos fueron quienes, a su vez, se encargaron de preparar el Congreso Internacional de 1951 celebrado en Frankfurt con la participación de treinta y cuatro delegaciones socialistas, la mayoría de las cuales procedían de los países integrados en La OTAN. La Internacional socialista nacía así como el instrumento más idóneo para lograr los objetivos marcados. En las postrimerías de la década de los setenta surgieron dos nuevos organismos que vinieron a completar la estructura de la Internacional Socialista: La Comisión Palme y La Comisión Brandt.

Entre los integrantes de la primera en el momento de su creación figuraban, además del propio Olof Palme, socio del Bilderberg Group, individuos como David Owen (Trilateral), Egon Bahr (Bilderberg), Cyrus Vance (Trilateral, Bilderberg, CFR, Pilgrims), Georgi Arbatov (director del Instituto de Relaciones Internacionales de Moscú, equivalente soviético del CFR) y Emma Rothschild.

De parecido corte era la nómina de miembros de la Comisión Brandt, nacida a finales de 1977 bajo los auspicios de Robert McNamara (Trilateral, Bilderberg, CFR, presidente del Banco Mundial). La presidencia de la Comisión recayó en Herbert Karl Frahm, más conocido como Willy Brandt, al lado del cual figuraban Edward Heath (Bilderberg), Peter Peterson (director de la banca Lehman-Kuhn&Loeb), Edgard Pisani (Bilderberg), Eduardo Frei (líder democristiano chileno), Katherine Graham (Trilateral, Bilderberg, CFR, propietaria del Washington Post y de la revista Newsweek) y algún que otro sindicalista de relleno incluido en la lista para conferir el oportuno toque proletario a la comisión.

A esta distinguida organización Internacional y Socialista pertenece el Partido Socialista Obrero Español, uno más de los muchos clubs izquierdistas incendiarios devenidos en férvidos apaga-fuegos tan pronto como sus ambiciones de pequeños-burgueses resentidos encontraron la debida satisfacción. Veamos, pues, sin más preámbulos, algunas de las peregrinaciones efectuadas por sus más destacados dirigentes a las dependencias del CFR y a otros santuarios del Gran Capital.

Tales peregrinaciones, iniciadas ya en la época en que los líderes socialistas vestían de pana progre, comenzaron en agosto de 1975, con la visita de una delegación del PSOE a Israel, donde la poderosa socialdemocracia judía, entonces en el poder, y su organización sindical, la no menos poderosa Histadrut, brindaron a sus homólogos españoles ayuda económica y formación de cuadros a cambio de silenciar o poner sordina a las tropelías israelíes en la zona. Dos años después, en noviembre de 1977, Felipe González viajaba a los Estados Unidos para entrevistarse con Walter Mondale, vicepresidente norteamericano, Cyrus Vance, secretario de Estado, y otros altos cargos gubernamentales, encuentros que serían ampliamente reflejados en los medios de comunicación. Lo que, sin embargo, no obtuvo el menor comentario fue su visita a la sede del CFR, donde el líder socialista pronunció una conferencia que, de acuerdo con los hábitos de ese organismo, fue seguida del correspondiente coloquio interrogatorio, cuyos resultados debieron ser plenamente satisfactorios para los cancerberos del Gran Capital a juzgar por la ulterior trayectoria política de su invitado. Acto seguido el futuro presidente acudió a una cena organizada por otro feudo del Establishment, el Carnegie Endowment for International Peace, donde también puso de manifiesto que estaba en condiciones de satisfacer las expectativas de sus distinguidos anfitriones. La primera romería a la meca plutocrática, que concluyó con una visita a David Rockefeller, no pudo ser, por tanto, más satisfactoria para ambas partes, y de ella regresó Isidoro el revolucionario con el placet de los patrones y una pequeña donación de doce millones de dólares para las arcas del partido.

En marzo de 1978 eran Enrique Múgica, entonces presidente de la Comisión de Defensa del Congreso, y Luis Solana, futuro cacique de las comunicaciones, quienes viajaban a Nueva York. En su agenda oficial figuraban entrevistas con Harold Brown, secretario de Defensa, con altos cargos del Consejo Nacional de Seguridad y con los rectores de la multinacional ITT. De todo ello se hicieron eco los medios. Nada se publicó acerca de su asistencia al correspondiente desayuno-sondeo celebrado en los despachos del CFR. Por aquellas mismas fechas viajó también a la metrópoli el entonces ministro socialdemócrata de la UCD, y futuro ministro del PSOE, Francisco Fernández Ordóñez. Oficialmente, el objetivo de su visita, ya elocuente de por sí, era contrastar con las autoridades norteamericanas la idoneidad de la política económica del Gobierno español. A tal efecto se entrevistó con Michel Blumenthal, secretario del Tesoro y miembro del CFR, Arthur Burns, presidente de la Reserva Federal y miembro del CFR, William Dale, vicepresidente del Fondo Monetario Internacional y militante del CFR, y Robert McNamara, presidente del Banco Mundial y asimismo socio destacado del CFR. La visita de Fernández Ordóñez finalizó, según la norma, con una sesión a puerta cerrada en las oficinas del CFR, de la que tampoco se informó.

Mientras tanto, el profesor Tierno Galván multiplicaba sus esfuerzos para recabar el apoyo de personalidades influyentes (Brandt, Schell, Hoffman) que le permitieran ingresar en la Comisión Trilateral, cosa que no logró debido a que sus gestiones en ese sentido fueron sistemáticamente saboteadas por Felipe González, quien por aquellas fechas estimaba inconveniente para la buena imagen del PSOE el ingreso de uno de sus dirigentes en esa entidad. Tales remilgos no tardarían mucho en disiparse, y en 1985 el presidente de la Compañía Telefónica y militante del PSOE, Luis Solana, ingresaba en La Trilateral, siendo seguido un año después por Julio Feo, entonces fontanero mayor de La Presidencia del Gobierno.

En marzo de 1981, Felipe González emprendía otra gira, esta vez a Gran Bretaña, invitado por el Instituto de Estudios Europeos, una especie de apéndice del Saint-Anthony College de la Universidad de Oxford. Ese centro escolar, dominado por la Round Table y la Fabian Society, ha sido objeto de frecuentes peregrinaciones por parte de diversos líderes socialistas, entre los que se encontraban Fernando Morán, Narcís Serra, Alfonso Guerra, Pascual Maragall y Josep Borrell. El viaje de González concluyó con una comida de trabajo en la sede de la Fabian Society.

En diciembre de 1982, con el sonado triunfo electoral del PSOE aún caliente, Alfonso Guerra asistía a una reunión convocada por el European Management Forum, un organismo en la órbita de Davos. Allí manifestaría públicamente la disposición del Gobierno socialista a colaborar con las empresas multinacionales 'por la confianza en el futuro de España que han demostrado en los tiempos difíciles'.

Una vez en el poder, los contactos socialistas con los centros de dominio plutocrático se prodigaron aún más. En abril de 1983, David Rockefeller giraba una visita a España de regreso de una cumbre de la Comisión Trilateral, siendo recibido en la Moncloa por González y Boyer, dada su condición de 'miembro de primera fila del mundo económico internacional', según palabras del comunicado emitido al respecto por el Gabinete de Prensa de La Presidencia.

En mayo de ese mismo año Miguel Boyer, Fernández Ordóñez y Guillermo de la Dehesa, máximos representantes del equipo económico gubernamental, emprendían un viaje a Nueva York para entrevistarse con varios dirigentes de la banca estadounidense. En el curso de esa gira Miguel Boyer asistió a una cena convocada por el Metropolitan Club neoyorquino durante la cual se dirigió a los presidentes y directores de los principales bancos comerciales estadounidenses para transmitirles 'el mensaje del Gobierno español, que es un gobierno socialista, pero moderado y pragmático, en la línea de la tradición socialdemócrata y fabiana'.

Poco después, en junio de 1983, Miguel Boyer se desplazaba de nuevo a los Estados Unidos, pero esta vez como segundo del jefe de la comitiva, el presidente González. En el curso de esa importante gira la delegación española se entrevistó con las más altas instancias políticas y económicas estadounidenses, actuando David Rockefeller como introductor de González en la entidad más representativa del capitalismo norteamericano, La Century Association. En aquel viaje se ultimaron, entre otras cosas, los últimos retoques y el visto bueno definitivo del Gran Capital al proyecto económico socialista, todo ello dentro del mejor ambiente, dada la disposición del presidente español, reiteradamente expresada por éste, de 'fomentar ante todo la inversión del capital extranjero en España como la mejor vía para su desarrollo económico'. También fue sometido a un último examen el plan cuatrienal de Boyer, cuyo elemento básico, la reconversión industrial, respondía a los designios de la CEE y, en última instancia, a los esquemas económicos trazados por la Comisión Trilateral. En virtud de tales directrices, España entraba en la calificación de nación semiperiférica, lo que suponía el desmantelamiento de su industria pesada y la consideración de apta únicamente para el desarrollo de industrias auxiliares y subsidiarias de las grandes multinacionales.

Tras aquella visita crucial, de la que el órgano oficial del PSOE no se dio por enterado, resulta perfectamente lógico que otros viajes más discretos pasasen desapercibidos. Así, en septiembre de 1983, Fernando Morán acudía a la sede del CFR para contrastar con ese organismo la política exterior del Gobierno socialista, viaje que repetiría exactamente un año después. Durante los años sucesivos habrían de prodigarse las visitas al CFR y a otros foros mundialistas de los dos principales asesores de González, Roberto Dorado y Juan Antonio Yáñez, que de esa forma le mantenían al corriente de los últimos designios trazados por los árbitros de la economía y la política internacional.

En marzo de 1987 David Rockefeller giraba una nueva visita a España, en el curso de la cual se entrevistó con el subgobernador del Banco de España, con el jefe del Estado y con el presidente del Gobierno, sin que nada de ello mereciera la más breve reseña en los medios de comunicación. En noviembre de 1988 Felipe González recibía a una delegación de la European Round Table encabezada por Giovanni Agnelli, patrón de la multinacional FIAT y figura de primera fila de la Comisión Trilateral.

A modo de colofón, bien podría cerrarse este asunto con las andanzas por los mismos circuitos oligárquicos de otra celebridad de la izquierda española, Santiago Carrillo, quien también protagonizó una singular peregrinación a la meca del capitalismo atendiendo los requerimientos de la Universidad de Yale, centro del iluminismo yanqui y feudo de la logia The Order. Antes de partir, el camarada Carrillo se reunió a cenar con Antonio Garrigues Walker, principal asociado en España del Trust Rockefeller, quien le instruyó acerca del modo en que debía comportarse ante sus distinguidos anfitriones. En su gira americana, el dirigente comunista pronunció una conferencia en Yale, donde adelantó la renuncia del PCE al leninismo, acudiendo a continuación a una cena convocada en su honor por la revista Time, uno de los medios emblemáticos de la plutocracia norteamericana.

En el curso del ágape, Santiago Carrillo realizó una serie de declaraciones que luego serían ampliamente difundidas por Radio Europa Libre y Radio Libertad, dos emisoras controladas por La CIA. Pero entre los numerosos actos a los que asistió el incalificable personaje, todos ellos organizados por entidades vinculadas a los núcleos oligárquicos norteamericanos, merecen destacarse las entrevistas a puerta cerrada que mantuvo en las dependencias del Institute for International Affairs y en la sede neoyorquina del CFR. También en esta ocasión el mutismo de los medios fue absoluto.

Este resumen que aquí hago en estos nueve posts, es un extracto del ensayo de Manuel Lozano cuyo nombre es el Nuevo Orden Mundial editado por Alba Longa Editorial en 1996, para el que el autor, ha utilizado la siguiente bibliografía:

• 'Mercaderes y Banqueros de la Edad Media'. Jacques le Goff
• 'El Burgués'. Werner Sombart
• 'History of the Jews'. Heinrich Graetz
• 'La Maison Rothschild'. Conde Corti
• 'El Antiguo Régimen y la Revolución'. Alexis de Tocqueville
• 'La Revolución Francesa'. Albert Soboul
• 'Histoire de la Revolution Française'. Jules Michelet
• 'Bourgeois et Bras Nus, 1793-1795'. Daniel Guerin
• 'Les Societés de Pensée et la Démocratie Moderne'. Augustin Cochin
• 'Le Génocide Franco-Français'. Reinald Secher
• 'La Belle Tallien,ambassadrice de la Finance Internationale'. McNair Wilson
• 'La Gauche et la Revolution Française au Milieu du XIX Siècle'. François Furet
• 'El Libertino y el Nacimiento del Capitalismo'. Juan Velarde
• 'Soixante-Dix Ans qui Ebranlerént le Monde'. Michel Heller
• 'Vers L'Autre Flamme'. Panaït Istrati
• 'En busca de la Utopía'. Artur Koestler
• 'Vodka-Cola'. Charles Levinson
• 'L'Histoire Interieure et les Operations a L'Etranger du KGB'. O.Gordiewski y C.Andrew
• 'The Zionnist Connection'. Alfred Lilienthal
• 'Report on a Rockefeller, David'. Walter Hoffman
• 'Mais, Qui Gouverne l'Amerique?'. Georges Virebeau
• 'History of the Great American Fortunes'. Gustavus Myers
• 'Our Crowd. The Great Jewish Families of New York'. Stephen Birmingham
• 'American Jewish Organizations and Israel'. Lee O'Brian
• 'Annual Repports'. Council on Foreign Relations
• 'The Round Table Movement and Imperial Union'. John Kendle
• 'La Trama Oculta del PSOE'. Manuel Bonilla
• '¿Crecimiento Cero?'. Alfred Sauvy
• 'The Invisible Government'. Dan Smoot
• 'Papiers Intimes du Coronel House'. Charles Seymur
• 'Diplomáticos sin Embajada'. M.Bergman y J.Johnson
• 'Mazzini, Portrait of an Exile'. S.Barr
• 'Necessary Illusions'. Noam Chomsky

El historiador de la Georgetown, Carroll Quigley, en Tragedy and Hope-A History of the World in Our Time (Tragedia y esperanza; una historia del mundo actual), describe el proyecto del BPI (1) para establecer una dictadura sobre el mundo de las finanzas:

Las potencias del capital financiero tenían otro objetivo de largo alcance, nada menos que crear un sistema mundial de control financiero en manos privadas, capaz de dominar el sistema político de cada país y la economía del mundo entero. Este sistema lo controlarían los bancos centrales del mundo al estilo feudal, actuando en concierto mediante acuerdos secretos a los que llegarían en frecuentes reuniones y conferencias privadas. El ápice del sistema sería el Banco de Pagos Internacionales de Basilea, Suiza, un banco privado propiedad y controlado por los bancos centrales del mundo, que también serían firmas privadas. Cada banco central, en manos de hombres como Montagu Norman del Banco de Inglaterra, Benjamin Strong del Banco de la Reserva Federal de Nueva York, Charles Rist del Banco de Francia y Hjalmar Schacht del Reichsbank, procuraba dominar a su gobierno mediante su capacidad para controlar los préstamos de Hacienda, manipular los tipos de cambio, influir en el nivel de la actividad económica del país e influir en políticos cooperadores mediante recompensas económicas subsecuentes en el mundo de los negocios.

Nota (1): (BPI) Banco de Pagos Internacionales. En inglés, Bank for International Settlements (BIS). Este banco es considerado el banco central de los bancos centrales.

Título: Nota del mismo autor sobre la citada Comisión Trilateral,...
Autor: Manuel Arosa
Fecha: 22/2/2009 7:31

...que tal y como hemos podido comprobar en la exposición anterior, tanto gusta al PSOE:

Tras año y medio de intensos tanteos y reuniones preparatorias auspiciadas por el Chase Manhattan Bank, en julio de 1973 hacía su presentación oficial la Comisión Trilateral, un organismo de carácter privado que su más destacado ideológo, Zbigniew Brzezinski, iba a definir como 'el conjunto de potencias financieras e intelectuales mayor que el mundo haya conocido nunca'.

Después de varias reuniones del Comité Ejecutivo, en las que se estableció una declaración de principios y se trazaron las líneas maestras de la organización, en mayo de 1975 tuvo lugar en la localidad japonesa de Kyoto la primera sesión plenaria de la Trilateral. Los delegados asistentes a la misma representaban en su conjunto alrededor del 65% de las firmas bancarias, comerciales e industriales más poderosas del planeta.

Figuraban entre ellos los máximos dirigentes de las bancas Rothschild y Lehmann, del Chase Manhattan Bank, de las multinacionales Unilever, Shell, Exon, Fiat, Caterpillar, Coca-Cola, Saint-Gobain, Gibbs, Hewlett-Packard, Cummins, Bechtel, Mitsubishi, Sumitono, Sonny, Nippon Steel, etc., así como los mandatarios de varias Compañías públicas nacionalizadas de proyección multinacional. En definitiva, los mayores productores mundiales de petróleo, de acero, de automóviles y de radiotelevisión, y los principales grupos financieros del planeta estaban en manos de miembros activos de la recién creada Comisión Trilateral.

Con el transcurso del tiempo y las sucesivas incorporaciones, la concentración de grandes firmas en el seno de la Comisión iría a más. Los dos temas que constituyeron el objeto central de aquel encuentro no podían llevar títulos más expresivos: 'La distribución global del Poder' y 'Perspectivas y asuntos claves de la Comisión Trilateral'.

El organigrama de la Comisión se articula atendiendo a las tres regiones hiperdesarrolladas del globo para las que fue concebida, esto es, América del Norte (EEUU y Canadá), Europa y Japón. Cada una de estas tres zonas dispone de un Comité Ejecutivo que, entre otras cosas, se encarga de elaborar la relación de empresarios, políticos, sindicalistas, académicos y dirigentes de medios de comunicación considerados idóneos para su incorporación a la entidad; todos ellos constituyen la base sobre la que se levanta la estructura piramidal de La Comisión. El órgano supremo trilateralista es el Comité Directivo Mundial, presidido por David Rockefeller e integrado por los presidentes, los diputados presidentes y los directores de cada una de las tres grandes zonas en que está implantada la organización.

La naturaleza pseudoesotérica de ésta, viene reflejada en su emblema consistente en un círculo periférico dividido en tres trazos de los que parten otras tantas flechas que convergen en un círculo interior. Se pretende con ello reflejar el clásico arcano de La Unidad que se despliega en el dos y en el tres, y a la que, a su vez, se llega por medio de éstos; simbología que, en este caso, no es más que una siniestra parodia tras la que nada se encuentra que no sea el culto al demiurgo inspirador de la religión 'humanista' del poder y del dinero, que es el culto que se oficia en los areópagos del Nuevo Orden Mundial.

Título: En este punto,...
Autor: Manuel Arosa
Fecha: 22/2/2009 18:36

...definida la ideología del PSOE y el porqué de su maquinaria de propaganda, añadiré algunas declaraciones hechas por el Patrón al que rinden pleitesía este ínclito partido político español y sus socios comunistas:

  • Edmond de Rothschild, en declaraciones a la revista Enterprise: 'La estructura que debe desaparecer es la nación'.
  • James Paul Warburg, patrón del grupo financiero S.G.Warburg, miembro de la Round Table y del CFR, en una alocución pronunciada ante una comisión del Senado estadounidense: 'La única interrogante de nuestro tiempo no es si el Gobierno Mundial será alcanzado o no, sino si será alcanzado pacíficamente o con violencia. Se quiera o no, tendremos un gobierno mundial. La única cuestión es saber si será por concesión o por imposición'.

Una vez que han hablado los patrones, es ahora el turno de sus subalternos:

  • Gianni de Michelis, ex-ministro italiano de Asuntos Exteriores y presidente del Instituto Aspen (un apéndice de La Comisión Trilateral), en declaraciones efectuadas al diario El País el 4 de abril de 1990: 'El poder ha de ser inevitablemente transferido de las naciones soberanas a instituciones supranacionales'.
  • John Kennet Galbraith, socialista fabiano, profesor de la Universidad de Harvard (feudo académico del CFR y de la Comisión Trilateral), en declaraciones publicadas el 9 de marzo de 1977 por el diario La Vanguardia: 'El socialismo moderno no dependerá de los teóricos o de los políticos, sino de los dirigentes de las empresas multinacionales'.

Título: El origen de todo esto,...
Autor: Manuel Arosa
Fecha: 22/2/2009 19:06

...se halla en un profesor de Derecho Canónico de La Universidad alemana de Ingolstadt, de nombre Adam Weishaupt, que puso en marcha el proyecto allá por el 1 de mayo de 1776. Las consignas impartidas por Weishaupt a sus grados superiores eran las siguientes:

Cada uno de los hermanos debe poner en conocimiento de su jerarquía los empleos, servicios, beneficios y demás dignidades de las que podamos disponer o conseguir por nuestra influencia, a fin de que nuestros superiores tengan la ocasión de proponer para esos empleos a los dignos miembros de nuestra Orden. De lo que se trata es de infiltrar a los iniciados en La Administración del Estado, bajo la cobertura del secreto, al objeto de que llegue el día en que, aunque las apariencias sean las mismas, las cosas sean diferentes. En una palabra -apostillaba Weishaupt- es preciso establecer un régimen de dominación universal, una forma de gobierno que se extienda por todo el planeta. Es preciso conjuntar una legión de hombres infatigables en torno a las potencias de la tierra, para que extiendan por todas partes su labor siguiendo el plan de La Orden.

Más tarde, concretamente el 15 de agosto de 1871, dos relevantes miembros de La Orden fundada por Weishaupt, Albert Pike y Giuseppe Mazzini, cruzarían la siguiente correspondencia que se conserva en la actualidad en La Biblioteca del Museo Británico de Londres:

  • Pike comunica a Mazzini que la Primera Guerra Mundial se debía generar para derrocar el poder de los zares en Rusia y transformar ese país en la fortaleza del comunismo ateo. Una vez concluida, se debía edificar el comunismo y utilizarlo para destruir otros gobiernos y debilitar a las religiones.
  • La Segunda Guerra Mundial debía fomentarse aprovechando las diferencias entre fascistas y sionistas políticos. La lucha debía iniciarse para destruir el nazismo e incrementar el sionismo político, con tal de permitir el establecimiento del Estado soberano de Israel en Palestina. Durante la Segunda Guerra Mundial se debía edificar una Internacional comunista lo suficientemente robusta como para equipararse a todo el conjunto cristiano. En este punto se la debía de contener y mantener, para el día en que se la necesitase para el cataclismo social final.
  • La Tercera Guerra Mundial se debía fomentar aprovechando las diferencias entre el sionismo político y los dirigentes del mundo musulmán. La guerra debe orientarse de forma tal, que el Islam y el sionismo político se destruyan mutuamente, obligando así a otras naciones a entrar en la lucha para que se agoten física, mental, espiritual y económicamente.

Concluye Pike la carta diciendo:

Liberaremos a los nihilistas y a los ateos, y provocaremos un formidable cataclismo social que en todo su horror mostrará claramente a las naciones el efecto del absoluto ateísmo, origen del comportamiento salvaje y de la más sangrienta confusión. Entonces en todas partes, los ciudadanos, obligados a defenderse contra la minoría mundial de revolucionarios, exterminará a esos destructores de la civilización, y la multitud, desilusionada con el Cristianismo, cuyos espíritus deístas estarán a partir de ese momento sin rumbo y ansiosos por un ideal pero sin saber dónde hacer su adoración, recibirán la verdadera LUZ a través de la manifestación universal de la doctrina pura de "Lucifer", sacada a la vista pública finalmente. Esta manifestación resultará del movimiento reaccionario general que seguirá a la destrucción del Cristianismo y Ateísmo, ambos conquistados y exterminados al mismo tiempo.